Vivo en un mundo ahogado en alcohol,
(bueno, todos vivimos en éste, aparentemente),
cosa que es la más rescatable de todas,
aturdido de desidia,
colmado de desdén,
y repleto de estupidez;
vivo, nada más, alguien tiene que hacerlo,
(bueno, vivimos todos, nada más, no queda),
vivo en un sueño y sueño mientras vivo,
soportando el día,
calentando la noche,
y sobreviviendo al mediodía;
vivo mientras tanto, sacudiendo las montañas,
aludiendo al espacio conflagradado,
(bueno, como muchos y siempre como pocos),
abriendo cartas,
escribiendo "versos",
soñando deseos,
imaginando,
inventando,
viviendo la vida.
Quien
Hay quien en un verso se juega el alma,
mi amiga la perdió de este modo,
intercambiándola por pasión, nada más,
sus ojos fríos, llorosos y alegres
prorrumpían en gritos de algarabía,
de satisfacción, de pasión [sentimental];
se cuenta en el tiempo, las olas dicen,
ella, lo dice, el demonio lo dice,
dios lo dice, la lujuria lo exclama:
¡Hay quien se juega el alma por un beso!
[Hay quien en un beso se juega el alma]
mi amiga la perdió de este modo,
intercambiándola por pasión, nada más,
sus ojos fríos, llorosos y alegres
prorrumpían en gritos de algarabía,
de satisfacción, de pasión [sentimental];
se cuenta en el tiempo, las olas dicen,
ella, lo dice, el demonio lo dice,
dios lo dice, la lujuria lo exclama:
¡Hay quien se juega el alma por un beso!
[Hay quien en un beso se juega el alma]
Tú y entre
Estás tú, las estrellas, el sol amarilloso,
y tus uñas rasgando el telón de la noche,
aquel firmamento azul, negro, naranja, rojo,
lleno de alaridos demacrados, y dulces, y viejos;
y estás tú otra vez, vos, usted, tu voz, silencio,
tu sombra caminando, arrastrándose, tosiendo
en la soledad pavimentada de una calle vacía,
y las avenidas y los bulevares, y las casas,
y todo se une entre ti, el cielo, averno,
el deseo corrompiendo el deseo límpido.
y tus uñas rasgando el telón de la noche,
aquel firmamento azul, negro, naranja, rojo,
lleno de alaridos demacrados, y dulces, y viejos;
y estás tú otra vez, vos, usted, tu voz, silencio,
tu sombra caminando, arrastrándose, tosiendo
en la soledad pavimentada de una calle vacía,
y las avenidas y los bulevares, y las casas,
y todo se une entre ti, el cielo, averno,
el deseo corrompiendo el deseo límpido.
Mi bostezo
Yo bostezo nada más que por desidia, por desprecio, nada más que por indulgencia hacia mi, que por hambruna y soledad, que por tedioso y luego, por ocioso; al final me parece que sobreto es por pereza... indolencia absurda, malobrada y por consiguiente solapadamente esmirriada.
Los besos tuyos
¡Oh, los besos tuyos! Has vuelto a recordármelos, ahora, qué hacer, no me queda más que repetir el día anterior y, volver a pensar en los besos tuyos.
Broche
He estado moribundo,
agonizando visiones
que he de vislumbrar algún día,
quizás concibiendo el acto fatal.
Todo parece una llamada
que no se escuchó
a la cruda luz del alba:
Ella lloraba por las noches
se despertaba con lágrimas sin broches
quizás premoniciones alegóricas,
seguramente infernales, tenebrosas–-
sueños impactados en la paredón–-,
del cruel y macabro pasaje,
de la imaginación a la subrealidad.
agonizando visiones
que he de vislumbrar algún día,
quizás concibiendo el acto fatal.
Todo parece una llamada
que no se escuchó
a la cruda luz del alba:
Ella lloraba por las noches
se despertaba con lágrimas sin broches
quizás premoniciones alegóricas,
seguramente infernales, tenebrosas–-
sueños impactados en la paredón–-,
del cruel y macabro pasaje,
de la imaginación a la subrealidad.
En un momento
Pareció que en el momento
con estupor me ensimismé,
y ya aturdido por varios ojos
y el silencio que desemboca
el viento en un momento del azar
--entre los versos
que funcionaron como saetas sin objeción.
Y dormité en un sueño
ya recogido,
ya disipado,
ya adormilado
envuelto en la disolución.
con estupor me ensimismé,
y ya aturdido por varios ojos
y el silencio que desemboca
el viento en un momento del azar
--entre los versos
que funcionaron como saetas sin objeción.
Y dormité en un sueño
ya recogido,
ya disipado,
ya adormilado
envuelto en la disolución.
Pécora detestable
Estoy en un lugar lúgubre, vacío y espantoso.
El ruido en mis oídos explota todo sonido,
yo en un momento la toqué, la besé y la abracé.
¡Pude llegar a haberla querido como al cielo!
Pécora detestable del Hades, mujer desastrosa…
Permanezco en el lugar lúgubre, vacío y espantoso,
mi ira sube por mi cabeza, quiere salir por mis ojos,
anuda mis intestinos, y con placer los revienta.
¡Maldita seas extraña! Ella besa al monstruo… para nada.
Una vez quise enaltecerte, endiosarte y amarte,
elevarte a las cumbres más altas de los divinos cielos,
y ahora, un puñal me desgarra la piel en el pecho,
hórrido de dolor, amargo sabor del ya muerto amor.
El ruido en mis oídos explota todo sonido,
yo en un momento la toqué, la besé y la abracé.
¡Pude llegar a haberla querido como al cielo!
Pécora detestable del Hades, mujer desastrosa…
Permanezco en el lugar lúgubre, vacío y espantoso,
mi ira sube por mi cabeza, quiere salir por mis ojos,
anuda mis intestinos, y con placer los revienta.
¡Maldita seas extraña! Ella besa al monstruo… para nada.
Una vez quise enaltecerte, endiosarte y amarte,
elevarte a las cumbres más altas de los divinos cielos,
y ahora, un puñal me desgarra la piel en el pecho,
hórrido de dolor, amargo sabor del ya muerto amor.
Clown
Con sus vetustas cuerdas
haciendo puentes como vasos
saboreadas de armonía:
inquebrantable sedición de vidas;
amando con regio rigor
al encanto del ínclito sabor.
Los juegos aparecen
con mucho de los placeres,
conmutando en sendas los deberes,
mimetizando al contorno de la voz.
Riendo con la elocuencia de una vertiente,
un primigenio payaso troca
a hacer estricta pantomima;
sonriendo con concesión
de desafiar con premura al color,
sucesivamente infringiendo el dolor.
¿Por qué dilaceras con sucias inquinas?
Ya no basta con la aversión psicópata
de quien mata en abducciones,
de quien enajena las emociones.
En tu truculenta mente moran insectos,
abyectos por voracidad y maldad,
con siluetas vivas y risas absueltas
a aquel vago sudor del sádico vigor.
Te encuentro varada dentro de mi alma
ahogada en mi ojeriza, aunada en lo oneroso,
y moribunda en un sino… por tus pericias.
Entre la bruma
hay una luna,
reluciente,
recostada en las dunas
de nubes sonrientes,
al otro lado
de soles adormecidos,
acústicos sonidos
y guitarras escarpadas.
haciendo puentes como vasos
saboreadas de armonía:
inquebrantable sedición de vidas;
amando con regio rigor
al encanto del ínclito sabor.
Los juegos aparecen
con mucho de los placeres,
conmutando en sendas los deberes,
mimetizando al contorno de la voz.
Riendo con la elocuencia de una vertiente,
un primigenio payaso troca
a hacer estricta pantomima;
sonriendo con concesión
de desafiar con premura al color,
sucesivamente infringiendo el dolor.
¿Por qué dilaceras con sucias inquinas?
Ya no basta con la aversión psicópata
de quien mata en abducciones,
de quien enajena las emociones.
En tu truculenta mente moran insectos,
abyectos por voracidad y maldad,
con siluetas vivas y risas absueltas
a aquel vago sudor del sádico vigor.
Te encuentro varada dentro de mi alma
ahogada en mi ojeriza, aunada en lo oneroso,
y moribunda en un sino… por tus pericias.
Entre la bruma
hay una luna,
reluciente,
recostada en las dunas
de nubes sonrientes,
al otro lado
de soles adormecidos,
acústicos sonidos
y guitarras escarpadas.
El loco (verdadero)
Tenía cara de loco,
con ojos saltones y pelo despeinado,
como un loco,
con la boca salida
hablaba con un dios.
¡Él es un loco!
Besando las paredes,
el aire frío al descubierto del sol.
El mundo real del loco,
es ajeno al tiempo;
fue inspirador verlo correr
en la lluvia que él imaginó.
Él es el ombligo del universo,
él es todo un equilibrio
entre la cordura y la locura,
es la desesperación sin estar desesperado,
la calma bajando con el sereno
y el hambre brotando de la piel.
Él es el epicentro de este poema,
la vanguardia del sitio en cual estoy.
Él es un espejo de páginas amarillas
llenas de amargura, agonía, dolor y placer.
¡El loco se come mi arena
y me arrebata la tierra del suelo!
¡Maldito seas loco!
¡Usurpador de arenas!
Aún así te observo loco,
me inquietas, me zozobras,
me apaciguas, me aplacas.
con ojos saltones y pelo despeinado,
como un loco,
con la boca salida
hablaba con un dios.
¡Él es un loco!
Besando las paredes,
el aire frío al descubierto del sol.
El mundo real del loco,
es ajeno al tiempo;
fue inspirador verlo correr
en la lluvia que él imaginó.
Él es el ombligo del universo,
él es todo un equilibrio
entre la cordura y la locura,
es la desesperación sin estar desesperado,
la calma bajando con el sereno
y el hambre brotando de la piel.
Él es el epicentro de este poema,
la vanguardia del sitio en cual estoy.
Él es un espejo de páginas amarillas
llenas de amargura, agonía, dolor y placer.
¡El loco se come mi arena
y me arrebata la tierra del suelo!
¡Maldito seas loco!
¡Usurpador de arenas!
Aún así te observo loco,
me inquietas, me zozobras,
me apaciguas, me aplacas.
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